Diciembre trae un motivo especial para brindar: Alto de la Ballena cumple 25 años, una bodega que cambió la conversación sobre el vino uruguayo y puso a Maldonado en el centro del mapa vitivinícola del país.
En 1998, mucho antes de que la región se convirtiera en un polo enológico, Paula Pivel y Álvaro Lorenzo tomaron una decisión que transformaría la historia reciente del vino en Uruguay. Sin más credenciales que la pasión por una buena copa, salieron a buscar un lugar donde unir vida, paisaje y proyecto. Lo encontraron en un rincón privilegiado: la Sierra de la Ballena, a apenas 15 kilómetros del océano y muy cerca de Punta del Este.
Un terruño que habla por sí solo
La bodega está implantada en un paisaje que sorprende a cualquiera que lo pisa por primera vez: suelos pedregosos, pendientes poco usuales para Uruguay y una brisa marina que llega desde la costa. Un escenario así no podía pasar desapercibido.
El reconocido crítico André Dominé lo resumió en su libro “Uruguay, Vinos Únicos”:
“La Sierra de la Ballena es un terroir especial… Esta bodega boutique elabora vinos que convencen por su intensidad y equilibrio.”
Desde 2001, cuando comenzaron las plantaciones, la apuesta fue clara: viñedos propios, rendimientos controlados y una escala que prioriza la calidad. Hoy cuentan con algo más de 8 hectáreas de Merlot, Tannat, Cabernet Franc, Syrah y Viognier, variedades que reflejan en copa la personalidad del paisaje que las vio crecer.




Del sueño al vino
La primera cosecha llegó en 2005 y, dos años después, los primeros vinos empezaron a circular en el mercado. El crecimiento fue orgánico, paso a paso, siguiendo una filosofía que nunca cambió: producir vinos auténticos, sin concesiones.
Con el tiempo, sus etiquetas se instalaron en tiendas especializadas, restaurantes de referencia y cartas gourmet tanto en Montevideo como en Punta del Este. Y el reconocimiento cruzó fronteras: hoy los vinos de Alto de la Ballena están en México, Brasil y Suecia, con nuevos destinos en camino como Estados Unidos, Bélgica, Suiza y Argentina.
Un camino de vida
Más que un proyecto vitivinícola, Alto de la Ballena fue —y sigue siendo— una declaración de principios. Paula y Álvaro eligieron una forma de vivir: combinar su carrera profesional con un emprendimiento agroindustrial de escala humana, arraigado en el territorio y abierto al turismo.
Esa visión también tuvo un efecto mayor. Recuperó la tradición vitivinícola en Maldonado —aquella que Francisco Piria había iniciado más de un siglo atrás— y encendió una chispa que hoy es un movimiento. A su alrededor surgieron bodegas en Sierra de las Ánimas, Sierra de Carapé, Garzón y Pueblo Edén, consolidando a Maldonado como una de las regiones más prometedoras para el vino en Uruguay.
25 años después
Un cuarto de siglo después, Alto de la Ballena sigue fiel a su esencia: vinos de carácter, producciones limitadas y un entorno natural que funciona como su sello de identidad.
Diciembre es una excusa perfecta para visitar la bodega, redescubrir sus etiquetas y celebrar todo lo que construyeron… y lo que todavía queda por venir.
Si te gusta descubrir proyectos auténticos de nuestra región, seguí explorando MADE IN PUNTA DEL ESTE.
Nuevas bodegas, historias y experiencias de Maldonado y Punta del Este te esperan todas las semanas.

1 comentario en «Alto de la Ballena celebra 25 años»
Comentarios cerrados.